En la Lección 6 vimos las PASO, que definen quiénes son los candidatos. Ahora vamos un paso más allá: una vez que llega la elección general, ¿cómo se sabe si un candidato a presidente ganó, o si hace falta una segunda vuelta? Eso se llama balotaje, y solo existe para la elección de presidente y vicepresidente, no para gobernador, intendente ni legisladores.
Las dos formas de ganar en primera vuelta
El balotaje está regulado en los artículos 97 y 98 de la Constitución Nacional, incorporados en la reforma de 1994. Una fórmula presidencial gana directamente en la primera vuelta si cumple alguna de estas dos condiciones, calculadas sobre los votos afirmativos válidamente emitidos (es decir, sin contar votos en blanco ni nulos): haber sacado más del 45% de esos votos, o haber sacado al menos el 40% con una diferencia de más de 10 puntos porcentuales sobre la fórmula que salió segunda.
Si nadie cumple esas condiciones
Si ninguna fórmula llega al 45%, ni tampoco al 40% con 10 puntos de ventaja, se realiza una segunda vuelta (el balotaje propiamente dicho) entre las dos fórmulas más votadas, dentro de los 30 días de la primera elección. En la segunda vuelta ya no hace falta ningún porcentaje mínimo: gana quien saque más votos, sin importar la diferencia.
Cuándo pasó de verdad en Argentina
Desde que existe el balotaje, hubo dos elecciones presidenciales que efectivamente se definieron en segunda vuelta: en 2015, cuando Mauricio Macri (51,34%) le ganó a Daniel Scioli (48,66%), y en 2023, cuando Javier Milei le ganó a Sergio Massa. En 2003 también hubo una fórmula que iba a una segunda vuelta obligatoria (Néstor Kirchner y Carlos Menem), pero Menem bajó su candidatura antes de que se realizara, y Kirchner asumió sin necesidad de esa segunda vuelta. Antes del sistema actual, además, hubo un antecedente distinto: en 1973, un decreto-ley del gobierno de facto de Alejandro Lanusse había creado otro mecanismo de doble vuelta (con un umbral de 51%, o una segunda vuelta abierta a todos los candidatos que superaran el 15%). Se usó una sola vez, esa misma elección: el FREJULI de Héctor Cámpora sacó 49,56% y le tocaba definir con la UCR de Ricardo Balbín, pero Balbín declinó competir y Cámpora asumió sin necesidad de la segunda vuelta.
En Catamarca no hay balotaje
Esto es importante para no confundirse: el balotaje es una regla exclusiva de la elección presidencial. La Constitución de Catamarca no prevé una segunda vuelta para la elección de gobernador: gana quien saca más votos en una sola vuelta, con boleta partidaria de papel, sin importar el porcentaje ni la diferencia con el segundo. Así ganó Raúl Jalil su reelección en 2023, con el 54,08% de los votos, en una elección que se definió en una sola vuelta.
