Todos los meses, la Nación le manda plata a Catamarca y a las otras 23 provincias. No es un regalo ni un favor político: es un mecanismo automático, fijado por ley, que existe porque el Estado nacional cobra la mayoría de los impuestos grandes del país, pero son las provincias las que pagan la salud, la educación y buena parte de la seguridad. Ese mecanismo se llama coparticipación federal.
Cómo se arma la torta
La Nación cobra impuestos como el IVA o Ganancias. Una parte de lo recaudado por esos impuestos forma la "masa coparticipable": la plata que, por ley, no se queda entera en manos del Gobierno nacional, sino que se reparte automáticamente y todos los días, a medida que entra a la cuenta del Estado. No hace falta que ningún funcionario lo autorice caso por caso: el reparto es una fórmula fija.
El primer reparto: Nación contra provincias
La Ley 23.548, sancionada en 1988, fijó originalmente cómo se divide esa masa coparticipable, pero ese esquema fue modificado después por otras leyes (la última gran actualización es la Ley 25.570, de 2002). Con el esquema vigente desde entonces, la masa coparticipable se reparte así: 42,34% para la Nación, 56,66% para el conjunto de las provincias, y 1% para el Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una caja que el Poder Ejecutivo nacional puede repartir de forma discrecional entre provincias con problemas financieros puntuales.
El segundo reparto: entre las provincias
Esa porción para las provincias no se divide en partes iguales entre las 24 provincias: cada una tiene un coeficiente fijo, definido en la misma ley de 1988, que no cambió desde entonces. Buenos Aires, la provincia más poblada, se lleva el coeficiente más alto (19,93%). Catamarca tiene un coeficiente de 2,86%. Estos porcentajes no se actualizan según cuánto crece o se achica la población de cada provincia: son los mismos números desde hace casi cuatro décadas.
Una ley de 1988 que sigue vigente
La reforma constitucional de 1994 estableció, en el artículo 75 inciso 2, que estos coeficientes debían actualizarse mediante una nueva "ley convenio", acordada entre la Nación y las provincias, antes de terminar 1996. Esa ley nueva nunca se sancionó. Como resultado, la vieja Ley 23.548 de 1988 sigue rigiendo hasta hoy, con distribuciones pensadas para una Argentina que ya no existe. Esto explica buena parte de los reclamos constantes de gobernadores de todos los colores políticos por una coparticipación que consideran desactualizada.
Por qué importa en Catamarca
Catamarca es una de las provincias más dependientes de estos fondos: gran parte de lo que recauda la propia provincia con sus propios impuestos no alcanza para cubrir sus gastos, así que la coparticipación y otras transferencias nacionales terminan siendo la principal fuente de ingresos del Estado provincial. Por eso, cualquier cambio en cómo la Nación gira esos fondos (ya sea la coparticipación en sí o fondos específicos, como los que financian el mantenimiento de rutas) tiene un impacto directo en la provincia, algo que se vio, por ejemplo, en el reclamo reciente de los trabajadores viales de Catamarca por fondos retenidos desde Nación.
