Antes de que se vote a un presidente, un gobernador o un legislador en la elección general, cada partido o alianza tiene que definir primero quién va a ser su candidato. Para eso existen las PASO: Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Son "abiertas" porque vota cualquier ciudadano habilitado, esté o no afiliado a un partido; "simultáneas" porque todos los partidos definen sus candidatos el mismo día y en el mismo acto electoral; y "obligatorias" tanto para los votantes de entre 18 y 70 años como para los propios partidos, que tienen que participar aunque lleven una sola lista de candidatos. Suelen hacerse alrededor de dos meses y medio antes de la elección general, normalmente en agosto.
Las PASO existen desde 2009, cuando el Congreso sancionó la Ley 26.571, conocida como Ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral, impulsada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Se aplicaron por primera vez en 2011.
Para poder competir después en la elección general, un partido o alianza necesita sacar en las PASO al menos el 1,5% de los votos válidos emitidos en su distrito. El que no llega a ese piso queda directamente afuera de la elección general, sin importar cuántas listas internas haya presentado.
La única vez que no hubo PASO fue en las elecciones legislativas de 2025. Pero esa suspensión no la decidió el Presidente por su cuenta: la aprobó el Congreso mediante la Ley 27.783, con media sanción de Diputados y 43 votos a favor en el Senado. El "Decreto 171/2025" que a veces se menciona en esa historia no fue un DNU ni un decreto delegado (los que vimos en la Lección 4): fue solo el trámite de promulgación, el paso formal por el que el Poder Ejecutivo publica una ley que el Congreso ya aprobó. La suspensión, además, fue solo para ese año: no cambió la regla de fondo para las elecciones siguientes.
El tema volvió a la agenda este año: de cara a las elecciones de 2027, el Gobierno nacional impulsa en el Congreso eliminar las PASO o volverlas voluntarias, y encontró resistencia hasta en sus propios aliados. Todavía no está claro cómo va a terminar esa discusión, pero el resultado va a definir si en 2027 los partidos vuelven a competir en unas primarias como las de siempre, o si el mapa de candidaturas se resuelve de otra manera.
